Pocas cosas mejoran tanto a una verdura como el fuego. Las verduras a la brasa, con ese punto ahumado y los bordes caramelizados, son una de las maneras más ricas y sanas de comerlas. Y no hace falta una barbacoa: una buena plancha o una parrilla resuelven.
Cuáles van bien al fuego
Casi todas, pero algunas brillan especialmente. Los pimientos, las berenjenas, los calabacines, los espárragos, las cebolletas y las setas aguantan de maravilla el calor fuerte. La clave es cortarlas en piezas que se hagan por dentro antes de quemarse por fuera.
- Corta las verduras en grosor uniforme para que se hagan por igual.
- Un poco de aceite antes de la brasa evita que se peguen y se resequen.
- La sal, mejor al final, para que no suelten agua antes de tiempo.
La escalivada, un clásico
El ejemplo más redondo es la escalivada catalana: pimientos, berenjenas y cebollas asados enteros hasta que la piel se quema, luego pelados y aliñados con buen aceite y sal. El asado lento concentra su dulzor y la piel quemada les da ese sabor inconfundible.
El aliño que las remata
Unas verduras a la brasa apenas necesitan nada, pero un buen aliño las eleva: aceite de oliva virgen, sal en escamas, quizá un ajo picado o un chorrito de vinagre. O, mejor aún, una cucharada de romesco al lado. Sencillez y producto, la mejor receta.