El turrón de Jijona, el blando, es el que se deshace en la boca y deja un sabor profundo a almendra tostada. Comprar uno bueno cuesta lo suyo, así que hacerlo en casa tiene doble premio: sale más económico y se controla exactamente lo que lleva.
Ingredientes de verdad
La base es almendra marcona, miel, azúcar y una clara de huevo. La calidad de la almendra lo es casi todo: la marcona, dulce y mantecosa, es la que da ese sabor reconocible. Conviene tostarla ligeramente en el horno antes de molerla, porque el tueste multiplica el aroma.
El proceso sin complicarse
- Tuesta las almendras a 160 ºC unos diez minutos, sin que se quemen.
- Muélelas hasta obtener una pasta aceitosa, casi como una crema.
- Calienta la miel con el azúcar hasta que se integren y espesen un poco.
- Mezcla la clara montada, la miel y la almendra, y trabaja la masa.
Sin termómetro, el punto de la miel se reconoce a ojo: debe estar espesa y dorada, pero sin llegar a oscurecerse ni oler a quemado. Mejor quedarse corto que pasarse, porque un caramelo amargo arruina todo el turrón.
Prensar y esperar
La masa se vuelca en un molde forrado con papel y se prensa con un peso encima. Aquí entra la única dificultad real: la paciencia. El turrón necesita reposar al menos un día para asentarse. Si aguantas la tentación, el corte será limpio y la textura, esa mezcla justa de blando y mantecoso que define al buen turrón de Jijona.