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Qué hacer con las sobras de Navidad sin repetir el mismo plato

Qué hacer con las sobras de Navidad sin repetir el mismo plato

Después de las grandes comidas siempre queda comida: medio asado, marisco que nadie tocó, restos de cordero o de pavo. Tirarlo es un pecado, pero comerlo igual tres días seguidos cansa. La cocina de aprovechamiento es justo para esto.

De la carne asada a un segundo plato

Las sobras de carne dan mucho juego si se desmenuzan. Un cordero o un pavo deshilachados se convierten en relleno de croquetas, en una empanada, en unos canelones o en un arroz. La clave es darle humedad de nuevo, con un poco de caldo o de salsa, para que no quede seco.

  • Croquetas: el mejor destino para casi cualquier carne sobrante.
  • Ensaladas templadas: el marisco frío luce con unas hojas y un buen aliño.
  • Sopa o crema: los huesos del asado dan un caldo de lujo.

El marisco, con cabeza

El marisco cocido aguanta poco, así que conviene usarlo pronto. Unas gambas sobrantes alegran un revuelto, un arroz o una ensalada. Y las cáscaras y cabezas, lejos de tirarse, dan un fumet estupendo para el siguiente arroz.

Congelar lo que no dé tiempo

Si ves que no vas a poder con todo, congela en raciones antes de que pierda frescura. Carne guisada, caldos y rellenos aguantan perfectamente. Así, semanas después, una comida de fiesta se convierte en una cena resuelta sin esfuerzo y sin desperdicio.