En Navidad llenan las mesas y las cajas de surtido, y mucha gente los usa como sinónimos. Pero polvorones y mantecados no son lo mismo, aunque sean primos hermanos. Conocer la diferencia ayuda a entender por qué unos se deshacen más que otros.
El mantecado, el origen
El mantecado es la pieza base: una masa de harina, manteca de cerdo y azúcar, a veces con un toque de canela o de almendra. Su nombre viene precisamente de ahí, de la manteca. Es algo más compacto y resulta el punto de partida de toda esta familia de dulces.
El polvorón, más quebradizo
El polvorón es, en esencia, un mantecado con más cantidad de harina, normalmente tostada, y eso lo hace mucho más friable. Su gracia está justo en eso: que se deshace en polvo en cuanto lo muerdes, de ahí el nombre. El truco para comerlo sin perderlo entero es apretarlo un poco dentro del papel antes de abrirlo.
- Mantecado: más compacto, sabor a manteca, base de la familia.
- Polvorón: más harina tostada, textura que se deshace en polvo.
- Ambos mejoran con un par de días de reposo en lata cerrada.
Hechos en casa
Hacerlos no es difícil, pero la masa es delicada y se rompe con facilidad, así que conviene manejarla con suavidad y en frío. El olor a canela y almendra horneándose es, para muchos, el aroma que de verdad anuncia que ya es Navidad.