Los pimientos del piquillo rellenos son uno de esos platos que parecen de fiesta y, sin embargo, salen baratos y aprovechan restos. Un bote de piquillos en la despensa y un poco de relleno, y tienes un plato vistoso para una comida especial o una cena de aprovechamiento.
El piquillo, un comodín de despensa
El pimiento del piquillo, asado y en conserva, es un producto excelente para tener siempre a mano. Es dulce, carnoso y está listo para usar. Su forma triangular y su tamaño lo hacen perfecto para rellenar sin complicaciones.
Rellenos que funcionan
- De carne: la carne picada del cocido o un guiso sobrante, ligados con bechamel.
- De bacalao: un clásico, con bacalao desmigado y bechamel.
- De marisco o de verduras: para una versión más ligera.
La salsa que los une
Una vez rellenos, los piquillos se napan con una salsa que casi siempre se hace con los propios pimientos: se trituran unos cuantos con cebolla pochada, un poco de caldo y nata, y se obtiene una crema suave del mismo color. Esa salsa, por encima, es la que convierte el plato en algo redondo.
Cocina de aprovechamiento con buena cara
Lo bonito de esta receta es que transforma sobras en un plato presentable. Un poco de carne guisada que sobró ayer, dentro de un piquillo y con su salsa, parece otra cosa. Aprovechamiento sin que se note, que es la mejor clase de aprovechamiento.