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Limonada y bebidas caseras para el calor sin tanto azúcar

Limonada y bebidas caseras para el calor sin tanto azúcar

En verano apetecen bebidas frescas, pero los refrescos comerciales van cargados de azúcar. Hacer bebidas caseras es fácil, sale más barato y permite controlar lo dulce. Con fruta de temporada, un poco de imaginación y agua bien fría, se resuelve la sed con gusto.

La limonada de siempre

La base es sencilla: zumo de limón, agua y el endulzante justo. El truco para usar menos azúcar es disolverlo bien en un poco de agua templada antes de enfriar todo, o sustituirlo en parte por la dulzura de otra fruta. Unas hojas de menta y mucho hielo la rematan.

Otras ideas refrescantes

  • Agua con fruta: rodajas de pepino, limón, naranja o fresas infusionando en agua fría.
  • Té frío casero: infusión bien cargada, enfriada y con limón.
  • Granizado de fruta: fruta triturada y congelada, raspada con tenedor.

Menos azúcar, más fruta

La clave para bajar el azúcar sin perder gracia es apoyarse en la fruta madura, que ya es dulce de por sí. Un melocotón o unas fresas bien maduras trituradas dulcifican una bebida casi sin necesidad de añadir azúcar. Y el frío y el ácido del limón engañan al paladar.

Preparar y enfriar bien

Una bebida de verano se disfruta muy fría, así que conviene prepararla con antelación y dejarla enfriar bien en la nevera. Servida con hielo, una rodaja de fruta y quizá una hierba aromática, una bebida casera sencilla puede ser tan apetecible como cualquier refresco, y mucho más sana.