Cuando aprieta el calor, un helado casero es un lujo al alcance de cualquiera. Mucha gente cree que sin una máquina heladera es imposible, pero existen métodos sencillos para conseguir un helado cremoso en el congelador de casa, sin aparatos especiales.
El enemigo: los cristales de hielo
El reto de un helado casero es evitar que se forme un bloque lleno de cristales de hielo. La heladera lo logra removiendo mientras enfría. Sin ella, hay que recurrir a trucos: mezclas con suficiente grasa y azúcar, que cristalizan menos, o ingredientes que aporten cremosidad.
El método más fácil
- Monta nata bien fría hasta que esté firme.
- Mézclala con leche condensada, que aporta dulzor y evita los cristales.
- Añade el sabor: cacao, café, fruta triturada, galleta o lo que apetezca.
- Congela varias horas, sin necesidad de remover.
La versión con fruta
Para algo más ligero, la fruta congelada hace maravillas. Plátano congelado triturado, por ejemplo, da una textura sorprendentemente cremosa, casi como un helado, solo con la fruta. Con un poco de yogur o un chorrito de leche, se ajusta la cremosidad.
Sacarlo a tiempo
Un helado casero suele quedar más duro que el comprado, así que conviene sacarlo del congelador unos minutos antes de servir para que se atempere y se pueda manejar la cuchara. Con esa pequeña espera, un helado hecho en casa no tiene nada que envidiar.