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Guiso de lentejas con chorizo: el truco para que queden melosas

Guiso de lentejas con chorizo: el truco para que queden melosas

Las lentejas son el plato de cuchara más agradecido que hay: baratas, nutritivas y casi a prueba de fallos. Casi, porque hay un par de detalles que separan unas lentejas sosas y secas de unas melosas que se comen sin pan.

El sofrito manda

Como en tantos guisos, todo empieza por un buen sofrito. Cebolla, ajo, pimiento y zanahoria a fuego lento hasta que la cebolla esté transparente y dulce. Sobre eso, una cucharadita de pimentón fuera del fuego para que no se queme, y un tomate triturado que se deje reducir. Ese fondo es el que da cuerpo al caldo.

El agua y la sal, con cabeza

Las lentejas pardinas o las de tipo castellano no necesitan remojo, pero sí cocción suave. El error clásico es echar la sal demasiado pronto, que endurece la piel; mejor casi al final. Y otro truco de las abuelas: si hay que añadir líquido durante la cocción, que sea agua caliente, nunca fría, porque el cambio brusco de temperatura las deja duras.

  • Cuece a fuego lento y tapado, sin que hierva a borbotones.
  • El chorizo y un trozo de panceta dan grasa y sabor al caldo.
  • Una patata en trozos pequeños ayuda a espesar de forma natural.

El reposo final

Las lentejas, como casi todos los guisos, saben mejor de un día para otro. Si las haces con tiempo, déjalas reposar al menos media hora antes de servir: el caldo espesa, los sabores se asientan y quedan más melosas. Un chorrito de aceite crudo al servir y un poco de pan al lado, y poco más se puede pedir.