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Fresas de temporada: más allá del azúcar y la nata

Fresas de temporada: más allá del azúcar y la nata

La fresa es de las primeras frutas que anuncian que el frío se va. En primavera están en su mejor momento: rojas, aromáticas y dulces. El clásico es comerlas con azúcar y nata, pero esta fruta da mucho más juego, también en salado.

Cómo elegirlas y guardarlas

Una buena fresa huele a fresa ya en la frutería; si no huele, no sabrá. Conviene que tengan el color vivo y uniforme y el rabito verde y fresco. En casa aguantan poco, así que mejor comprarlas justas y guardarlas en la nevera sin lavar, lavándolas solo al momento de comerlas para que no se ablanden.

Ideas más allá del postre

  • En ensalada: con hojas verdes, queso fresco y un poco de vinagre balsámico.
  • Con un toque salado: un poco de pimienta o vinagre realza su dulzor.
  • En mermelada: la mejor forma de aprovechar las más maduras.

El truco del balsámico

Puede sonar raro, pero unas fresas cortadas con un chorrito de vinagre balsámico y una pizca de azúcar, dejadas reposar un rato, sacan un jugo y un sabor sorprendentes. El punto ácido del vinagre potencia el dulzor de la fruta. Es un postre de cinco minutos que parece de restaurante.

Aprovechar mientras dure

Como toda fruta de temporada, la fresa está mucho mejor en sus meses. Es el momento de comerla a menudo y de todas las formas posibles, antes de que las de invernadero de otras épocas nos hagan olvidar a qué sabe una fresa de verdad.