Con la primavera asoman los espárragos trigueros, esos verdes y delgados, más intensos y algo amargos que los blancos. Son de temporada corta, así que conviene aprovecharlos. Y lo mejor es que se preparan en un momento y de mil maneras.
Limpiarlos en un gesto
Los trigueros tienen la parte baja del tallo dura y fibrosa. No hace falta pelarlos ni medir: basta con doblar cada espárrago y se partirá solo justo por donde empieza la parte tierna. La parte dura se reserva para un caldo o se descarta.
Tres maneras de disfrutarlos
- A la plancha: con un poco de aceite y sal gorda, vuelta y vuelta, que queden al dente.
- En revuelto: salteados y luego cuajados con huevo, un clásico de primavera.
- En crema: con patata y caldo, una crema verde de sabor intenso.
El punto, siempre justo
El error más común con los trigueros es pasarse de cocción y dejarlos blandos y tristes. Quedan mucho mejor al dente, con un punto crujiente que conserva su sabor. A la plancha bastan unos minutos; en agua, un escaldado breve.
Aprovechar la temporada
Como tantos productos de primavera, los trigueros tienen su momento y no duran todo el año en su mejor versión. Es la época de comerlos a menudo, sencillos, dejando que su sabor algo amargo y herbáceo sea el protagonista del plato.