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Ensaladas de primavera que no son solo lechuga

Ensaladas de primavera que no son solo lechuga

Cuando llega el buen tiempo apetecen platos más frescos, y la ensalada vuelve al centro de la mesa. Pero una ensalada no tiene por qué ser cuatro hojas tristes con tomate. Con producto de temporada y un buen aliño, puede ser un plato completo y apetecible.

La base: más allá de la lechuga

Conviene salir de la lechuga iceberg de siempre. Hay un mundo de hojas con más sabor: rúcula, canónigos, espinaca tierna, brotes variados. Mezclar varias da una base mucho más interesante, con distintos puntos de amargor y textura.

Los ingredientes que la hacen plato

  • Una proteína: huevo, atún, pollo, legumbres o queso para que llene.
  • Algo crujiente: frutos secos, picatostes o semillas tostadas.
  • Un toque dulce: fresas, manzana o tomate de temporada bien maduro.

El aliño, sin miedo

Una ensalada se gana o se pierde en el aliño. Un buen aceite de oliva virgen extra, sal, un ácido (vinagre o limón) y, si se quiere, un toque de mostaza o miel para emulsionar. Mejor aliñar justo antes de servir, para que las hojas no se ablanden.

Comer de temporada también en frío

La primavera trae fresas, guisantes, espárragos, habas, primeros tomates de sabor. Todo ello cabe en una ensalada. La clave es pensar la ensalada como un plato con intención, no como un relleno, y aprovechar lo que da la huerta en cada momento.