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Empanada gallega: la masa y el relleno que funcionan

Empanada gallega: la masa y el relleno que funcionan

La empanada gallega es comida de fiesta y de romería, pero también el mejor recurso para una cena, una merienda de campo o un picoteo. Una buena empanada tiene una masa fina y sabrosa y un relleno jugoso, y conseguir ambas cosas tiene su técnica.

La masa, fina y con sabor

La masa de empanada gallega suele llevar el aceite del propio sofrito del relleno, lo que le da color y sabor. Debe quedar fina, para que el protagonismo sea del relleno, pero lo bastante firme para aguantar el jugo sin romperse. Estirarla bien y por igual es clave.

El relleno, sin prisa

El alma de la empanada es la zaragallada: un sofrito largo y abundante de cebolla y pimiento, a veces con tomate y pimentón. Sobre esa base va el relleno elegido. El más clásico es de atún o bonito, pero también de bacalao, de carne o de zorza.

  • Haz un sofrito generoso y bien pochado, la base de todo.
  • Escurre bien el relleno para que la masa no se humedezca por debajo.
  • Pinta la superficie con huevo y haz un agujero central para que respire.

Mejor templada

La empanada está rica caliente, pero quizá mejor templada o incluso fría al día siguiente, cuando los sabores se han asentado. Cortada en porciones, viaja de maravilla y resuelve cualquier comida informal. Un clásico gallego que merece hacerse en casa.