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Dulce de membrillo casero: cómo hacerlo en casa sin complicaciones

Dulce de membrillo casero: cómo hacerlo en casa sin complicaciones

El membrillo es una fruta ingrata en crudo: dura, áspera, casi incomible. Pero cocido con azúcar se convierte en uno de los dulces más nobles del otoño, ese que se corta en lonchas y se come con un buen queso. Y hacerlo en casa es más fácil de lo que parece.

Solo tres ingredientes

Membrillos, azúcar y, si acaso, un poco de limón. La proporción tradicional es de igual peso de fruta ya limpia que de azúcar, aunque hay quien baja el azúcar a 800 gramos por kilo si los prefiere menos dulces. Nada más. La pectina natural de la fruta hace todo el trabajo de cuajado.

El proceso, paso a paso

  • Lava bien los membrillos frotando la pelusa que cubre la piel.
  • Cuécelos enteros o en cuartos hasta que estén tiernos.
  • Pélalos, descorazónalos y tritura la pulpa.
  • Pesa el puré, añade el azúcar y cuece removiendo sin parar.

La cocción con el azúcar es la parte que pide paciencia y cuidado: la pasta salpica como la lava, así que conviene fuego medio y una cuchara de mango largo. Está lista cuando, al remover, se ve el fondo de la cazuela y la mezcla ha tomado un color anaranjado intenso, casi rojizo.

Cuajar y conservar

Se vierte en un molde o en un táper y se deja enfriar a temperatura ambiente; en unas horas habrá cuajado y se podrá desmoldar. Bien tapado aguanta semanas en la nevera. Una loncha sobre pan con queso curado, o con un trozo de queso fresco, es de los bocados más sencillos y redondos que existen.