cena para dos

Una cena para dos sin complicaciones que parece de restaurante

Una cena para dos sin complicaciones que parece de restaurante

Una cena especial en casa no tiene por qué significar pasarse la tarde entre fogones ni acabar agotado cuando llega la hora de sentarse. Con un menú bien pensado, sencillo de ejecutar pero cuidado en los detalles, se monta una cena para dos que impresiona sin estrés.

La estrategia: poco pero bueno

El error es querer hacer demasiados platos. Mejor pocos, pero con buen producto y bien resueltos. Un entrante frío que se prepare antes, un plato principal que apenas requiera vigilancia y un postre sencillo. Así, cuando llega el momento, casi todo está listo.

  • Entrante: un carpaccio, un tartar sencillo o unas verduras templadas.
  • Principal: un solomillo a la sartén o un pescado al horno, rápidos y vistosos.
  • Postre: unas fresas con un buen chocolate o una crema preparada antes.

Los detalles que suman

Lo que convierte una cena normal en una cena especial casi nunca es la complejidad del plato, sino el cuidado: una mesa bien puesta, una buena copa de vino, el pan caliente, la temperatura justa de cada plato. Son cosas pequeñas que no cuestan trabajo y se notan mucho.

Cocinar acompañado

Y si la otra persona se anima, cocinar juntos forma parte del plan. Una cena para dos sale mejor cuando se disfruta también el proceso, sin prisas y con la copa ya servida antes de encender el fuego.