Si hay una receta que merece estar en la cabeza de todo el mundo, es el bizcocho de yogur. No necesita báscula, sale siempre y es la primera que aprenden muchos niños en casa. El vasito del yogur es la medida para todo lo demás, y ahí está su gracia.
El truco del vasito
La receta clásica usa el envase del yogur como medida: un yogur natural, tres vasos de harina, dos de azúcar, uno de aceite suave, tres huevos y un sobre de levadura. Es imposible de olvidar y casi imposible de fallar. Esa sencillez es la razón de que se haya transmitido de generación en generación.
- Mezcla primero los líquidos: yogur, huevos, azúcar y aceite.
- Incorpora la harina con la levadura, tamizadas, sin batir en exceso.
- Hornea a 180 ºC unos 35-40 minutos, sin abrir el horno antes de tiempo.
Que suba y quede esponjoso
El secreto para una miga esponjosa es no abrir el horno durante la cocción, que cortaría la subida, y comprobar el punto con un palillo: si sale limpio, está. Batir demasiado la masa, en cambio, la apelmaza, así que mejor mezclar lo justo.
Mil variaciones
Sobre esta base se puede construir casi cualquier bizcocho: ralladura de limón o naranja, cacao, manzana en láminas, pepitas de chocolate o un puñado de nueces. Es la receta comodín para una merienda, un desayuno o esa visita que llega sin avisar.