Mientras otras verduras desaparecen en invierno, las coles de hoja están en su mejor momento. La berza y la col rizada (la kale de toda la vida) resisten el frío e incluso mejoran con las heladas, que les quitan amargor. Son baratas, nutritivas y mucho más versátiles de lo que parece.
Cómo prepararlas
El tallo central de estas hojas es duro y fibroso, así que conviene retirarlo antes de cocinar. Basta con doblar la hoja y arrancar la nervadura, o cortarla con un cuchillo. La hoja se trocea al gusto y ya está lista para la olla o la sartén.
- Berza: imprescindible en el cocido y en muchos potajes.
- Col rizada: aguanta bien salteada con ajo o en cremas.
- Un escaldado breve antes de saltear suaviza la textura más recia.
Más allá del cocido
Estas coles dan mucho más que el clásico hervido. Salteadas con ajo y un poco de pimentón quedan estupendas como guarnición. En crema, trituradas con patata y caldo, salen suaves y reconfortantes. Y la kale, masajeada en crudo con aceite y limón, sirve para ensaladas de invierno con carácter.
Un seguro de despensa verde
Lo bueno de estas verduras es que aguantan bien en la nevera varios días sin estropearse, a diferencia de las hojas más delicadas. Tener una berza o un manojo de kale a mano significa poder improvisar una guarnición o una crema en cualquier momento del invierno.