Cuando aprieta el frío apetece algo de cuchara, caliente y reconfortante, pero sin pasarse de pesado. El arroz caldoso cumple a la perfección: lleva poco, se hace en un rato y deja la sensación de comida de domingo aunque sea un martes cualquiera.
La diferencia con el arroz seco
No es una paella con más agua. El arroz caldoso busca justo eso, caldo, así que la proporción de líquido es mayor, alrededor de tres partes por cada una de arroz, y se sirve enseguida, recién hecho, antes de que el grano se beba todo el líquido. Por eso se cocina y se come casi sobre la marcha.
Cómo montarlo
- Dora trozos de pollo en la cazuela hasta que cojan color.
- Aparta el pollo y haz un sofrito de cebolla, ajo, pimiento y tomate.
- Añade verdura de temporada: judía verde, alcachofa o calabaza.
- Incorpora el arroz, rehógalo un minuto y cubre con caldo caliente.
El punto y el reposo
El arroz necesita unos 18 minutos de cocción, pero conviene probarlo: mejor un grano entero que pasado. Como es caldoso, no se deja reposar como una paella; se lleva a la mesa en cuanto está, con el caldo aún suelto y brillante. Un buen caldo casero marca la diferencia, pero incluso con uno de brik sale un plato que reconforta de verdad en una noche de invierno.