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Alcachofas: cómo limpiarlas sin que se pongan negras

Alcachofas: cómo limpiarlas sin que se pongan negras

La alcachofa es una de las grandes verduras del invierno, pero asusta un poco: hay que pelar bastante para llegar a la parte buena y, encima, se oxida en cuanto la cortas. Con un par de trucos, limpiarlas deja de ser un drama.

Pelar sin miedo

Hay que ser generoso quitando hojas. Las exteriores son duras y fibrosas, así que se retiran hasta llegar a las tiernas, de un verde más claro. Se corta la punta, se pela el tallo (que también se come y está rico) y se parte por la mitad para retirar la pelusilla del centro si la hubiera.

El truco contra el ennegrecimiento

La alcachofa se oxida y se pone negra al contacto con el aire. La solución de siempre es un cuenco con agua y perejil, o con limón, donde se van echando a medida que se limpian. El ácido del limón frena la oxidación; el perejil hace una función parecida y no deja sabor cítrico.

  • Frota las superficies cortadas con medio limón si vas a tardar.
  • Sumérgelas en agua con limón o perejil hasta el momento de cocinar.
  • Al cocerlas, un chorro de limón en el agua mantiene el color.

Maneras de disfrutarlas

Las alcachofas admiten casi todo: a la plancha, confitadas en aceite, rebozadas, en guiso con jamón o salteadas con ajo. Tiernas y bien limpias, son una de esas verduras de temporada que merecen el pequeño esfuerzo de prepararlas.